20 citas imprescindibles de Fiódor Dostoyevski

Dostoyevski

Fiódor Dostoyevski. Retrato de Vasily Perov.
Fuente: Wikipedia.

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski es un escritor ruso cuya maestría lo ha convertido en una de las figuras más relevantes de la literatura universal. Nació el 11 de noviembre de 1821 en Moscú y falleció el 9 de febrero de 1881 en San Petersburgo. Algunas de sus famosas obras son El doble (1846), Memorias del subsuelo (1864), Crimen y castigo (1866), El jugador (1866), El idiota (1868-1869) y Los hermanos Karamázov (1879-1880).

Las principales preocupaciones del autor giraban en torno al ser humano en su contexto social y político. Aquí os dejamos 20 frases imprescindibles para comprender la esencia de su obra.

Cuando uno tiene la íntima convicción de que podría ayudar al esclarecimiento de la verdad, le es imposible contenerse.

Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama.

Destruyan mis deseos, derriben mi ideal, preséntenme una meta mejor, y yo los seguiré.

Cuando fracasan, incluso los mejores proyectos parecen estúpidos.

Es chocante que lo que más temor inspira a los hombres sea aquello que les aparta de sus costumbres.

El hombre inventa a Dios con la finalidad de vivir sin matarse. En esto consiste la historia del mundo desde sus orígenes hasta nuestros días.

Creo en la vida eterna en este mundo, hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad.

¿Qué objeto tiene nuestra agitación? ¿Qué buscamos? ¿Qué deseamos? Ni nosotros mismos lo sabemos. Es más, si nuestros deseos se cumpliesen, no nos sentiríamos felices.

Es mejor equivocarse siguiendo tu propio camino que tener razón siguiendo el camino de otro.

Los libros son mi aliento, mi vida y mi futuro.

No hay desgracias para los corazones débiles. La desgracia quiere un corazón fuerte.

Pero el hombre siente tal pasión por los sistemas, por las deducciones abstractas, que está dispuesto a disfrazar la verdad, a cerrar los ojos y a taparse los oídos ante la verdad, sólo por justificar su lógica.

Sólo por el respeto de sí mismo se logra el respeto de los demás.

Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular.

¿Qué es el infierno? Yo sostengo que es el sufrimiento de ser incapaz de amar.

Es el duelo entre Dios y el diablo: el corazón humano es el campo de batalla.

Se sufre de dos clases de celos: los del amor y los del amor propio.

A los hombres hay que conocerlos antes de juzgarlos.

El sufrimiento y el dolor van necesariamente unidos a un gran corazón y a una elevada inteligencia. Los verdaderos grandes hombres deben de experimentar, a mi entender, una gran tristeza en este mundo.

Me gusta que se equivoquen. En esto radica la superioridad del hombre sobre los demás organismos. Así llega uno a laverdad. Yo soy un hombre, y lo soy precisamente porque me equivoco. Nadie llega a una verdad sin haberse equivocado catorce veces, o ciento catorce, y esto es, acaso, un honor para el género humano.

 

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