Antonio Machado: vida y obra (I)

Antonio Machado definió la poesía como "el diálogo del hombre con su tiempo". A través de su biografía es posible comprender esta afirmación del poeta, que se plasma a lo largo de toda su obra. El primer periodo de su poesía, que conjugaba la influencia modernista, simbolista y de la tradición romántica, se refleja en sus Soledades, especialmente en la primera edición de 1903. La segunda edición (1907), titulada Soledades. Galerías. Otros poemas se aleja poco a poco del modernismo y se hace más personal, hasta que la expresión poética del autor alcanza sus cotas más altas en el poemario Campos de Castilla.

Antonio Machado: vida y obra

Antonio Machado.
Fuente: dcdcapital.com

En esta entrada nos proponemos repasar algunas nociones sobre la vida de Machado para entender y disfrutar plenamente su evolución poética.

Antonio Cipriano José María Machado Ruiz, conocido como Antonio Machado, nació en Sevilla, el 26 de julio de 1875. Machado procede de una familia liberal de prestigio intelectual. Su padre, Antonio Machado Álvarez "Demófilo", amigo de Joaquín Costa y de Francisco Giner de los Ríos, fue un conocido folclorista de la época. Además, su abuelo, Antonio Machado Núñez, era médico y profesor de Ciencias Naturales.

Antonio fue el segundo de cinco hermanos. Manuel, también poeta, era un año mayor que él. Después nacerían José, Joaquín, Francisco y Cipriana, que murió siendo muy pequeña. En el año 1883, el abuelo obtiene una cátedra en una universidad madrileña y la familia Machado se traslada con él ya que es quien les proporciona sustento económico.

Antonio Machado: vida y obra

Institución Libre de Enseñanza.
Fuente: Educada.mente

Una vez en Madrid, Antonio estudia en la Institución Libre de Enseñanza, que le influye profundamente en su formación intelectual y personal, aportándole valores como el amor a la naturaleza, el interés por el folclore popular, el racionalismo o la enseñanza laica. En estos años, participa del mundo literario asistiendo a tertulias o colaborando con algunas publicaciones. El entorno intelectual de estos primeros años, así como la influencia de su padre o de la Institución Libre de Enseñanza, serán definitivos para el desarrollo poético del poeta.

La muerte de su padre por tuberculosis en 1893 y la muerte de su abuelo dos años más tarde le obligan a interrumpir sus estudios en varias ocasiones por motivos económicos. Para sobrellevar estas dificultades, Machado consigue un trabajo como actor teatral, llegando a formar parte de la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. En estos momentos, el poeta conoce en una tertulia a Ramón María del Valle-Inclán.

En 1899 se traslada a París con su hermano Manuel, donde trabajan como traductores para la editorial Garnier. Allí, ambos entran en contacto con la vida literaria y bohemia parisina. Tres años después, Antonio regresa a la capital francesa, donde conoce a Rubén Darío, al cual admira, y del que aprende grandes lecciones poéticas. Cuando vuelve a Madrid, sigue frecuentando los ambientes literarios en los que siguió conociendo a grandes escritores como Juan Ramón Jiménez o Miguel de Unamuno.

Antonio Machado: Vida y Obra

Miguel de Unamuno.
Fuente: misiglo.wordpress.com

En 1903, Machado comienza a colaborar en la revista Helios, junto con otros poetas como su hermano Manuel, Juan Ramón Jiménez o Valle-Inclán, por mencionar algunos. En este mismo año aparece la primera obra de Antonio Machado: Soledades.

En los poemas de esta primera época, Machado parte de un planteamiento poético muy cercano a los preceptos del Modernismo. Los recursos estéticos propios de esta corriente pueden detectarse a lo largo de toda la obra, como por ejemplo, recursos fónicos variados, que cargan la palabra de valores auditivos, sinestesias que expresan valores sensoriales, adjetivación abundante, etc. En obras posteriores, desaparecerá el planteamiento lírico y estético de estos primeros poemas.

Los textos de Soledades giran en torno a un eje temático, situado entre lo existencial y lo religioso, que aborda el problema del sinsentido de la vida y de la existencia humana. Asimismo, aparecen otros temas que entroncan con el principal, como la melancolía, la angustia por el discurrir del tiempo o el problema de Dios. También hay poemas que expresan la preocupación de Machado sobre la función del poeta, típica en la literatura de principios de siglo.

La influencia modernista es también notable en el universo simbólico que el poeta construye a lo largo del poemario. A pesar de que los símbolos machadianos no siempre mantienen la misma correspondencia, es posible establecer la conexión de algunos motivos temáticos con la realidad que evocan, como la infancia, el reloj, la tarde, los caminos o las galerías como símbolos del paso del tiempo, las campanas o el agua estancada representando la muerte, el sueño o los ríos como símbolos de la vida o la noria como representación de la monotonía.

“Sobre la tierra amarga”

Sobre la tierra amarga,
caminos tiene el sueño
laberínticos, sendas tortuosas,
parques en flor y en sombra y en silencio;

criptas hondas, escalas sobre estrellas;
retablos de esperanzas y recuerdos.
Figurillas que pasan y sonríen
—juguetes melancólicos de viejo—;

imágenes amigas,
a la vuelta florida del sendero,
y quimeras rosadas
que hacen camino… lejos…

Antonio Machado

Portada de Soledades. Galerías. Otros poemas.
Fuente: Estudios y Recursos Literarios.

Tras presentarse a las oposiciones como profesor de francés en institutos de enseñanza secundaria, el poeta obtiene en 1907 una plaza en Soria, y publica su segundo poemario: Soledades. Galerías. Otros poemas. Esta obra supone un intento de superación de la tendencia modernista ya que el poeta no termina de comulgar con los presupuestos literarios de esta corriente. Su concepción de la poesía poco tenía que ver con cuestiones formales como el valor fónico de la palabra o la sensorialidad del elemento poético. Por lo tanto, tras el primer intento de obtener una expresión lírica propia, se aleja de los planteamientos teóricos modernistas. Veamos un ejemplo:

Hoy buscarás en vano
a tu dolor consuelo.
Lleváronse tus hadas
el lino de tus sueños.
Está la fuente muda,
y está marchito el huerto.
Hoy sólo quedan lágrimas
para llorar. No hay que llorar, ¡silencio!

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