Juan Gelman: vida y obra poética

“Pero ahí está la poesía, de pie, contra la muerte.”

Juan Gelman

El poeta argentino Juan Gelman.
Fuente: eloriente.net

Murió a las 83 años rodeado por sus seres queridos en Méjico. Sobrevivió a una sangrienta dictadura que le obligó a exiliarse y que le despojó de sus dos hijos, a los que no volvió a ver con vida, y de una nieta a la que buscó con afán durante años. Pero Juan Gelman siempre mantuvo su compromiso, siempre formó parte del pueblo, siempre le prestó su voz a todos. La lectura fue su pasión y la escritura, su modo de seguir adelante.

Biografía.

Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - Méjico DF, 14 de enero de 2014) fue un prolífico periodista y poeta argentino. Tercer hijo de un matrimonio de emigrantes ucranianos instalados en Argentina, empezó a escribir poesía a muy temprana edad. Ya a los once años había publicado su primer poema. Estudió Química, pero abandonó la universidad para dedicarse exclusivamente al periodismo y a la literatura.

Fundó en 1955, junto a un grupo de militantes comunistas, el grupo poético “El pan duro”. Su compromiso político se manifestó a través de la poesía como arma revolucionaria. Además, se interesó por el periodismo, lo que le llevó a trabajar en periódicos y revistas como La Opinión y Panorama.

Su activismo político le obligó a exiliarse entre 1975 y 1988 durante la dictadura militar argentina y residió en lugares como Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y Méjico, donde acabó instalándose definitivamente. Durante su exilio, el poeta fue condenado a muerte por la dictadura, aunque en 1988 se revocó esa orden y Gelman pudo volver a Buenos Aires. Además, su hijo, su hija y su nuera, embarazada de siete meses, fueron secuestrados y nunca los recuperó.

Obra poética.

Su obra poética está coentrañada con su trayectoria vital y con los hechos fundamentales que marcaron su vida y la historia de su país. El tono político y la denuncia son protagonistas en su producción, pero también destacan en sus poemas el intimismo y la aparición de la vida cotidiana.  Gelman escribió durante más de seis décadas, pero podemos distinguir en el conjunto de su obra  tres periodos diferenciados.

Primer periodo: años 50 - años 70.

Violín y otras cuestiones, 1956
El juego en que andamos, 1959
Velorio del solo, 1961
Gotán, 1962
Cólera buey, 1965
Los poemas de Sidney West (Traducciones III), 1969
Fábulas, 1971
Relaciones, 1973

Ya desde sus inicios, Gelman se concentró en los que más tarde serían los temas fundamentales de su poesía. La voz poética encuentra rápidamente su propia identidad: revolucionaria y combativa a la vez que íntima y personal.

Su primera obra, Violín y otras cuestiones, fue publicado por el conjunto de componentes del grupo poético “El pan duro”. Enormemente influido por el reflejo del habla popular al estilo de César Vallejo, el poemario gozó de un enorme éxito de ventas. Con el afán de encontrar una voz colectiva, el lenguaje sencillo y cotidiano continuó protagonizando la obra de Gelman, así como el ansia de ruptura con los preceptos poéticos establecidos por Pablo Neruda.

Con Gotán, Gelman se distanció del grupo “El pan duro” y en Cólera buey emergió definitivamente la voz propia y madura del poeta: una voz popular, crítica y comprometida, salpicada de humor, que propone un cambio en el mundo a través de la renovación lingüística. Así, Gelman se inscribe en la corriente de la “nueva poesía hispanoamericana”, de la que también participaban otros consagrados autores hispanoamericanos como Ernesto Cardenal, Nicanor Parra o Mario Benedetti.

Mi Buenos Aires querido (de Gotán)

Sentado al borde de una silla desfondada,
mareado, enfermo, casi vivo,
escribo versos previamente llorados
por la ciudad donde nací.

Hay que atraparlos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir.

Ni a irse ni a quedarse,
a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.

XCI (de Cólera buey)

toda poesía es hostil al capitalismo
puede volverse seca y dura pero no
porque sea pobre sino
para no contribuir a la riqueza oficial

puede ser su manera de protestar de
volverse flaca ya que hay hambre
amarilla de sed y penosa
de puro dolor que hay puede ser que

en cambio abra los callejones del delirio y las bestias
canten atropellándose vivas de
furia de calor sin destino puede
ser que se niegue a sí misma como otra

manera de vencer a la muerte
así como se llora en los velorios
poetas de hoy
poetas de este tiempo

nos separaron de la grey no sé que será de nosotros
conservadores comunistas apolíticos cuando
suceda lo que sucederá pero
toda poesía es hostil al capitalismo

2. Segundo periodo: 1980 - 1994.

Hechos y relaciones, 1980
Si dulcemente, 1980
Hacia el Sur, 1982
Citas y comentarios, 1982
Exilio, 1984
La junta luz, 1985
Hacia el sur (y otros poemas), 1985
Com/posiciones, 1986
Anunciaciones, 1988
Interrupciones I (antología), 1988
Interrupciones II (antología), 1988
Carta a mi madre, 1989
Salarios del impío, 1993
Dibaxu, 1994

Este etapa se inicia tras siete años de silencio del escritor. Despojado del intimísimo inicial, el tono en estas publicaciones es mucho más reflexivo que en el primer periodo. La desgracia ya se ha cebado con el poeta, y el dolor por la desaparición de sus hijos queda patente de un modo desgarrador. El destierro, la impotencia, la muerte y la injusticia son los temas sobre los que Gelman indaga a lo largo de estos años. Su poesía se torna hermética y la tragedia, tanto a nivel personal como a nivel social, inunda sus obras.

Fragmento del poema Mujeres (de Hacia el sur)

.
decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito
debía tener unas 12397 mujeres en su mujer /
era difícil saber con quién trataba uno
en ese pueblo de mujeres / ejemplo:
yacíamos en un lecho de amor /
ella era un alba de algas fosforescentes /
cuando la fui a abrazar
se convirtió en singapur llena de perros que aullaban / recuerdo

cuando se apareció envuelta en rosas de aghadir /
parecía una constelación en la tierra /
parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra /
esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha /como el sol que se ponía en su voz  /
en las rosas estaban escritos todos los nombres de esa mujer menos uno /
y cuando se dio vuelta / su nuca era el plan económico /
tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorables a la dictadura militar /

El animal (de Salarios del impío)

Cohabito con un oscuro animal.
Lo que hago de día, de noche me lo come.
Lo que hago de noche, de día me lo come.
Lo único que no me come es la memoria. Se encarniza en palpar hasta el más chico de mis errores y mis miedos.
No lo dejo dormir.
Soy su oscuro animal.

Tercer periodo: 1997 - 2014.

Incompletamente, 1997
Valer la pena, 2001
País que fue será, 2004
Mundar, 2007
De atrásalante en su porfía, 2009
El emperrado corazón amora, 2011
Hoy, 2013
Amaramara, 2014

En este último periodo, el poeta continua persiguiendo la originalidad lingüística y la palabra es susceptible a la experimentación. En esta época sucede un acontecimiento de vital relevancia para Gelman: en 2001 localiza y se encuentra con su nieta desaparecida, Macarena (la hija de su hijo y su nuera desaparecidos). Este hecho provoca que la esperanza ocupe un lugar destacado en sus últimas obras, sin que desaparezcan del todo la tristeza y el dolor. La voz poética reivindica ahora la conciliación, pero siempre con el estilo singular que caracteriza toda la obra del poeta.

Qué se sabe? (de Mundar)

Del poema, nada. Llega, tiembla
y raspa un fósforo apagado.
¿Se le ve algo ? Nada. Tiende una
mano para aferrar
las olitas del tiempo que pasan
por la voz de un jilguero. ¿Qué
agarró ? Nada. La
ave se fue a lo no sonado
en un cuarto que gira sin
recordación ni espérames.
Hay muchos nombres en la lluvia.
¿Qué sabe el poema ? Nada.

Vigilias (de De atrásalante en su porfía)

En los alrededores de esta
noche despierta pasa un tren
con un solo pasajero, mi infancia.
La sordera de los viejos clarines
la desafina. Es plata
que el tiempo puso negra y en sus
mutilaciones pasa un tren
con un solo pasajero, mi infancia.
Hay que habitar este aliento cortado.
¿Quién prepara esos cruces
y esas cruces en un cuerpo que
calla en la noche y quiere
ser su criatura? La fatiga
clava clavos en la palabra no.
Es grave la ceguera de
ser haber sido.

Premios.

Gelman obtuvo numerosos y prestigiosos premios a lo largo de su vida, como el Premio Nacional de Poesía en Argentina en el año 1997, el premio Juan Rulfo en el 2000, los premios Iberoamericano Pablo Neruda y Reina Sofía de Poesía en 2005 y el Premio Cervantes, considerado el galardón más importante de las letras hispánicas, en el 2007.

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