20 greguerías imprescindibles

Greguerías

La tertulia del Café de Pombo de José Solana.
Fuente: Museo Reina Sofía.

Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888 - Buenos Aires, 1963) es un escritor vanguardista español. De hecho, fue de los primeros autores españoles que innovó en la literatura a través de la experimentación (muestra de ello es que la generación del 27 lo consideraba un maestro). Creó en 1914 la famosa tertulia del Café de Pombo.

Además de generar una abundante producción literaria, el escritor inventó el género de la greguería: frases breves que, según definió el propio autor, son un compendio de "metáfora más humor". Gómez de la Serna escribió más de diez mil. La calidad literaria de las greguerías es, por tanto, muy variable, y por eso hemos querido escoger 20 greguerías que nos parecen imprescindibles. ¿Cuál es tu favorita?

Aquel tipo tenía un tic, pero le faltaba un tac; por eso no era un reloj.

El día en que se encuentre un beso fósil se sabrá si el amor existió en la época cuaternaria.

Como daba besos lentos le duraban más los amores.

Escritor es el que descubre que las palabras salen de la mano.

El primer beso es un robo.

Al agonizar el viejo marino pidió que le acercasen un espejo para ver el mar por última vez.

¡Qué tragedia! Envejecían sus manos y no envejecían sus sortijas.

Cuando asomados a la ventanilla echa a andar el tren robamos adioses que no eran para nosotros.

En invierno los rosales están pensando en sus rosas.

Abrir un paraguas es como disparar contra la lluvia.

Cuando el domingo caiga en lunes, la vida habrá perdido la cabeza.

Cuando el niño se empeña en que conozcamos el tamaño de su chichón parece que nos presenta orgullosamente el brote del genio.

Las primeras gotas de la tormenta bajan a ver si hay tierra en que aterrizar.

El ciego mueve su blanco bastón como tomando la temperatura de la indiferencia humana.

Aquella mujer me miró como a un taxi desocupado.

La felicidad consiste en ser un desgraciado que se sienta feliz.

Los recuerdos encogen como las camisetas.

Las flores que no huelen son flores mudas.

Estamos mirando el abismo de la vejez y los niños vienen por detrás y nos empujan.

La noche que acaba de pasar se va al mismo sitio en que está la noche más antigua del mundo.

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